Para aquellos que no estén informados, La Hora del Planeta es un evento que celebra la fundación WWF cada año en el que, durante una hora, se apagan todas las luces y aparatos electrónicos.
Para informaros sobre el proyecto, entrad en la página de La Hora del Planeta.
Desde su creación en Sydney hace ocho años, más y más personas se han sumado a la iniciativa. Yo, por mi parte, llevo años participando en este proyecto. Desde bien pequeña, he sido consciente de que los humanos no somos más que una carga para el planeta. Somos los únicos que, para vivir, destruimos el medio en que habitamos. Eso me lo dejó bien claro una película llamada La Princesa Mononoke. Incluso he conocido a gente que define a los humanos como "los piojos de la Tierra". Dicen que algún día nuestro planeta acabará hartándose de que le hagamos daño, y que arrasará con todo para acabar con una especie tan perjudicial, tal y como nosotros mismos hacemos con esos desagradables bichitos. Y si la Tierra acaba haciéndolo, ¿quién la culparía? Somos una especie egoísta que solo piensa en sí misma. La Tierra seguirá adelante, quizás incluso vuelva a haber formas de vida, como pasó tras la extinción de los dinosaurios. Lo que las personas de hoy en día no entienden es que, contaminando la Tierra y tratándola como un producto desechable, no la perjudicamos a esta: sólo perjudicamos a la raza humana. A nosotros mismos. Como dijo Einstein, "sólo hay dos cosas infinitas: el universo y la estupidez humana. Y de la primera no estoy tan seguro."
Retomando el tema... como no podía ser diferente, este año también se celebra.
Mañana, 29 de marzo de 2014, de las 20:30 a las 21:30, la Hora del Planeta hará que ciudades enteras se quedan a oscuras para darle 60 minutos de merecido descanso a la Tierra.
¡Espero que todos vosotros os suméis a la iniciativa y le regaléis una hora de respiro a la Tierra!


